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María Beltane

No se poner fecha al momento en que mi realidad fue poseída por la imagen y el sonido. Si fuerzo mi memoria obtengo flashes de cámaras, palabras en papel, una sala oscura tras una cortina roja de terciopelo vivo.
No se si era muy mayor o muy pequeña para enamorarme con verdadera pasión de la fuerza visual de aquellas imágenes,pero así me sucedió.
Como los creyentes cada domingo, o sábado según religión, en sus templos, yo hice de aquel cine de un pueblo de La Mancha, el mío.Si recuerdo que una película, Desesperately seeking Susan, me invitó a soñar un mundo lejano al entorno árido en el que me habían dispuesto nacer. Aquella película estuvo en cartel 1 semana, cosa increíble para un sitio perdido en la nada, y gracias a ello cada tarde aceptaba la invitación y viajaba a otra forma de vida radiante en luces de neón, llena de posibilidades, gentes e historias. Tenía 10 años.
Cumplí los 20 y me fui a trabajar a West Berlin en New Jersey, tras unos meses me moví a Boston y descubrí la escena musical alrededor de los Lemonheads, Julianna Hatfield, Letters to cleo.
Entre medias unos días en New York y una mañana entera a solas sentada en uno de los bancos del Battery Park esperando a que Jim y Susan se reencontraran.

Aquella recreación mental y física de la película, Desesperately seeking Susan, cambió mi perspectiva visual al estar en el mismo escenario en que se había rodado. Sin entenderlo entonces, había cruzado la pantalla que separa la ficción de la realidad. A veces, cuando me pierdo, recreo ese momento y me vuelvo a encontrar.
He trabajado como chofer de empresa, camarera, pinche de cocina, paseadora de perros, canguro, vigilante en un centro de alarmas, dependienta en un cybercafe y en una tienda de discos de segunda mano, repartidora de pizzas, actriz, pinchadiscos, modelo, profiler, traductora, gestora telefónica, porter y recepcionista de sala de bailes de salón.
He vivido en los Estados Unidos, Canada, Irlanda, Polonia, Inglaterra y Suecia.
Un par de años en la radio como locutora, dobladora, seleccionadora de música y tertuliana en programas de cine, música y seriales radiofónicos. Más de 20 años como seleccionadora musical en eventos, locales y presentaciones. Letrista y arreglista. Recorrí parte de la costa este estadounidense como ayudante de road manager a mediados de los 90.
Dentro del microcosmos audiovisual, dentro y fuera de España, me he desempeñado como script en publicidad y cortometrajes, 3er ayudante de dirección en cine y televisión coreografiando a extras en pantalla, 2º ayudante de dirección en publicidad y televisión, staff writer, asistente de fotógrafos, asistente de músicos, asistente de actores… asistente, punto.
Ser, como soy, soy directora. Hasta el momento de documentales, vídeos musicales, anuncios tv,  piezas experimentales, corporativos, web series, sweds y teatro.

Mi motivación creativa es terapéutica. El porqué de crear historias, plasmarlas en imágenes es que de alguna forma son fantasías de situaciones posibles, paralelas, que al sacarlas de dentro de mi cobran vida en esta otra realidad ficticia, permitiéndome poder estar más conectada a la realidad real cuando me sumerjo en el día a día. Si dejo que vivan dentro de mi me introduzco en la burbuja y permanezco en ella por largos periodos de tiempo con incógnita X. Crear es parte de mi terapia existencial.

En una realidad en la que se busca tanto la perfección de cara a la galería, donde no hay hueco para el error, me gusta mostrar distintas calidades fílmicas y jugar a partir de los resultados.
Juego con cámaras de vídeo de baja resolución, móviles de cuando tener uno con cámara a parte de un lujo, era raro. En ocasiones me gusta ensuciar la imagen con filtros manuales, como cartulinas traslucidas, y dejarlo con un resultado imperfecto, oxidado. Como manchas de café sobre el papel de periódico recién comprado. Forzar los formatos y descontextualizar la supuesta calidad de los mismos.

Porque ninguna tiranía es buena, ni siquiera la estética.

 

Mademotion | 2014